Santa Luisa y los niños


Por primera vez este año hemos celebrado la fiesta de Santa Luisa, fundadora de las Hijas de la Caridad, el 9 de mayo.  Es un cambio de fecha muy oportuno, pues al no ser ya tiempo de cuaresma, es litúrgicamente celebrada como memoria universal.  Y además, para quienes formamos parte de la “familia” es muy bonito saber que coincide con la fecha (9 de mayo de 1629) en que ella partió por primera vez en misión a visitar las cofradías de caridad que San Vicente había ido fundando en poblaciones no muy lejanas de París.

Justamente este año, el aspecto que hemos conocido un poco más es el de Luisa como animadora de las Caridades, dedicadas a asistir a los enfermos y a establecer pequeñas escuelitas en los pueblos.  Ella realizó esta labor con mucha dedicación, acompañando a las señoras primero y formando una comunidad a partir de 1633, con las jóvenes campesinas que iban llegando y se ofrecían voluntarias para servir a los pobres.  Esta comunidad que nació es hoy la Compañía de las Hijas de la Caridad.

En su labor de acompañamiento tuvo la gran intuición de redactar  unos reglamentos específicos para cada uno de los servicios que se les iban pidiendo a las hermanas y también para las cofradías de señoras (hoy conocidas como AIC, Asociación Internacional de Caridad).

En el Centro de acogida de menores  “San Juan Bautista” hemos celebrado con alegría esta jornada.  Para comprender mejor el gran servicio que hizo Santa Luisa hemos estado preparando los días anteriores un “cuaderno personal” en el que los niños y niñas han escrito su pequeño “reglamento” en la relación con los demás.  Partiendo de las propias cualidades y de lo que ellos mismos necesitan recibir en el trato diario, han escrito en ese cuaderno su pequeño compromiso, teniendo en cuenta las palabras de Jesús: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”.

El día de la celebración, además de tener merienda especial, hemos conocido un poco mejor a Santa Luisa, por medio de un vídeo y también los niños han escrito en un mural algunos de los compromisos que ellos mismos habían hecho.  Y no podía faltar la celebración en nuestra capilla. En ella hemos dado gracias a Dios en primer lugar por Jesús, que nos enseñó a querernos de verdad, y después, por santa Luisa, por su entrega a Dios, a los necesitados y a las Hermanas.

Os dejamos la oración que todos juntos rezamos, al final de la celebración.

Jesús, Tú eres nuestro mejor amigo,

Nos enseñaste durante toda tu vida que el amor es lo más importante.

Tú mismo nos amaste hasta el final, hasta dar tu vida por nosotros.

Hoy hemos venido a darte gracias por Luisa de Marillac.

Ella descubrió tu amor en su vida y lo compartió con muchas personas.

Queremos aprender como ella a vivir dando lo mejor de nosotros mismos.

Te pedimos tu ayuda

y nos comprometemos a intentarlo cada día.  AMÉN.

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