Recordando a Mónica


Recordando a Mónica, nuestra amiga y compañera de la Obra Social Luisa de Marillac Valencia:

Hoy es un día muy triste para todos nosotros,  pero no debemos olvidarnos que Mónica habría querido que la despidiésemos recordándola  con mucho cariño y mucho amor.

Mónica  ha sido muy buena amiga de sus amigas y quiso esforzarse estos últimos años en mostrarnos con cada gesto suyo, el valor de la vida.

Hoy tenemos grandes recuerdos de ella, pero sobre todo grandes enseñanzas. Mónica nos calaba en lo más profundo de nosotras, y cada día que ha pasado se ha empeñado en demostrarlo.

Ella era bonita por fuera y más aún por dentro. Nuestra amiga vivió con gran intensidad su vida, lo demostró desde bien jovencita, testaruda donde las haya, lista a más no poder, constante y luchadora, siempre con metas muy definidas.  Su inteligencia desbordada  ponía orden muchas veces  a nuestras locuras.  Su valentía por vivir su vida y lanzarse a cualquier aventura, fue motivante para todas nosotras. Moni tenía un gran don, su parte amorosa.  Su ojos grandes y expresivos hablaban por si solos. Quiso regalarnos cada día abrazos eternos y sinceros. Solía animarnos a abrazar mucho y con calidad, además de cubrirnos con sus besos. Winnie de Poo, su amor platónico, se quedaba corto al lado de ella. Ella siempre iba regalando amor allá donde iba, con ese caminar elegante y pausado, consiguió que muchas de nosotras terminásemos enamorándonos de ella.

Moni ha sido muy amiga de sus amigas, siempre prudente y selectiva, quiso elegir a las personas que le hacían feliz y por supuesto ella hacia lo imposible por hacernos felices. Durante años ha disfrutado haciendo  regalos, escribiendo cuentos,  haciendo manualidades, pintando a mano almohadas, regalando a nuestros hijos, bailando.

Los que estamos aquí hoy presentes, sabemos que en estos últimos años, ha habido mucho dolor, pero Moni ha dado una lección de vida, demostrándonos lo fuertes que podemos llegar a ser sí queremos.  Ella lo demostró, recuperándose tan rápidamente de su operación, ni un solo día se ha rendido, no hemos escuchado de ella ni una sola queja, más bien ha tenido que ser ella la que nos ha alentado a seguir adelante cuando le contábamos nuestros problemas. Además ha querido enseñarnos a detenernos  en cada momento, buscar la belleza en lo más simple y saborearlo como si fuese el último. Ella mientras sólo pedía algo a cambio, que la entendiésemos con su enfermedad  y que le diésemos muchos mimitos para seguir luchando.

Hoy Moni ya no está aquí, se ha ido para descansar en paz, y con ella se va parte de nosotros.  No hay palabras para alentar tanto dolor. Hoy me gustaría recordar el mensaje que nos ha ido repitiendo en muchas ocasiones antes de partir, que viviésemos, que exprimiésemos nuestra  vida al máximo, que fuéramos  felices y que la vida se definía en  tan sólo 5 palabras: La vida es el presente.

10 de Enero de 2015