La felicidad, una puerta que se abre desde dentro… y permite salir afuera


Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si dentro de la casa alguien le respondía.

            Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista: “¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?“ El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera:

            Apocalipsis 3, 20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

            ”Así es”, respondió el pintor. “Esta es la puerta del corazón del hombre, sólo se abre por dentro.”

 

Con este sencillo y, a la vez precioso relato, comenzó Sor Rosa Mª Miró su intervención en la Jornada de Voluntariado que organizamos en Alicante el pasado viernes, 20 de mayo, para voluntarios, profesionales y Hermanas de la acción social de las Hijas de la Caridad.

Días antes, un desafortunado accidente doméstico en Zaragoza hacía que a  Sor Mª Ángeles Infante le fuera imposible poder acompañarnos, como estaba previsto. Fueron momento de preocupación, por la salud de nuestra invitada de honor, e incertidumbre… ¿qué hacer?  ¿Cancelamos? Decidimos confiar en la Providencia, poniéndonos en marcha. Eran más de 90 las personas inscritas, y teníamos un compromiso con ellas. Así que desde la Obra Social dimos respuesta, organizamos un acto alternativo, que resultó sorprendentemente bello.

Y es que la felicidad es, la mayoría de las veces, fruto de una elección, una decisión voluntaria de serlo, sí, felices, a pesar de o, incluso, con las circunstancias que debemos afrontar o la situación que nos toca vivir.

Desde la sede de la obra social aprovechamos la coyuntura para hacer valor uno de nuestros tesoros más recientes (lleva poco menos de un año en esta comunidad), la persona de Sor Rosa Mª Miró, una Hija de la Caridad de los pies a la cabeza, como se suele decir, y que compartió con los presentes (algo más de ochenta personas), su sencillez y humildad, que no le impide saber ser, estar, y hacer. Nos hizo un enorme regalo, la posibilidad de acercarnos a la felicidad desde el acto voluntario de querer serlo: personas alegres, sensibles, felices.

Mientras observaba entre el público el cuadro presentado por Sor Rosa Mª, resonaban en mi cabeza las palabras de Kierkegaard, que habla en este mismo sentido: “la puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más”.

Y es lo que hace Jesús con nosotros, con cada uno de nosotros. Él llega, se acerca a nuestro corazón, escucha nuestras necesidades más profundas, nuestras aspiraciones más elevadas, y llama… Llama a la puerta, y aguarda paciente. Es decisión nuestra escucharle, abrirle nuestro corazón, y seguirle. Y Él, amante de nuestra libertad, respeta nuestro ritmo, y nos espera.

La sesión, conferencia, o, casi mejor, charla de Sor Rosa Mª nos recordó la delicadeza de nuestro Padre con nosotros, ejemplificada en su Hijo, Jesús, y en su testimonio hecho vida.

Abrir la puerta de nuestro corazón a Jesús, depende de nosotros, pero abrirle la puerta es, seguro, pasaporte a la felicidad.

Abrir la puerta y salir hacia fuera, al encuentro, del otro, y en especial del que sufre, es también camino cierto hacia la felicidad, y a ello estamos llamados Hijas de la Caridad, profesionales, y voluntarios de la acción social de las Hijas de la Caridad.

La experiencia de Sor Rosa Mª como asistenta de la Superiora General durante doces años le sirvió para conocer, y compartir con nosotros, testimonios y ejemplos de decisiones de salir al encuentro de las personas que sufren, en Libia, en Haití, y, cuidado, también aquí en España, en nuestra ciudad, a la puerta de nuestra casa.

Son muchas las personas que se acercan a nuestros centros y proyectos. Y, aun acercándose, no siempre los acogemos limpiamente. Atendiendo a la dignidad de las personas que acompañamos, y ante el peligro de un entorno en ocasiones perversamente “profesionalizado” en cuanto a la exigencia de procedimientos, apostamos por la humanización de la técnica, recordando que en los principios inspiradores de la acción social de las Hijas de la Caridad se nos invita a convertirla (la técnica) en vehículo de la ternura de Cristo. A través de la representación teatral de varias situaciones, intentamos escenificar situaciones cotidianas que nos ofrecen la oportunidad de ser eso, por un lado, más humanos y, por otro, abrir la puerta al mismo tiempo que llamamos, delicadamente, a la puerta las personas que sufren.

Gracias a todas las personas que hicisteis posible esta Jornada, y en especial a nuestras vecinas las Hermanas Carmelitas, que generosamente nos cedieron su salón de actos y el comedor del colegio para el evento.

Sergio Méndez Martín del Olmo

Sede Social Alicante – Obra Social Sta. Luisa de Marillac

 

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