Jornada de formación del voluntariado en Valencia


“LA PUERTA DE LA FIDELIDAD”

El 6 de mayo en Valencia, hemos tenido la suerte de participar en esta jornada del Voluntariado de Acción Social de las Hijas de la Caridad, un grupo de voluntarios, hermanas y miembros de los equipos de trabajo de las Obras Sociales.

Sor Mº Angeles Infante, Hija de la Caridad de la provincia de Madrid San Vicente ha sido la encargada de animar esta jornada, y lo ha hecho trayéndonos la experiencia de conversión de Vicente de Paúl, conversión que le hizo pasar, de la ambición a la compasión.

Los primeros minutos, dedicados a la oración han sido una invitación a “abrir nuestra puerta”, donde Jesús está llamando, como dice Juan en el libro del Apocalipsis.  Abrir la puerta a Jesús hoy significa poner calor en un mundo frío a la realidad del prójimo.  Los vicencianos somos llamados especialmente a abrir esta puerta de la misericordia, haciendo una peregrinación interior, como expresa el papa Francisco en “El rostro de la misericordia”.  Llamados a ser continuadores de la misión de Jesucristo, nos fijamos en el recorrido de Vicente de Paúl.  Esta Jornada ha sido una invitación a escuchar, como él, la llamada a la Misericordia.

Sor Mª Ángeles nos sitúa en 1617, cuando Vicente todavía estaba pensando en obtener de su sacerdocio unos beneficios para su familia.  Siendo preceptor de los hijos de una de las familias más poderosas de Francia en aquel momento, experimenta su conversión de una forma inesperada.  Por indicación de la Sra de Gondi, escucha en confesión a un campesino moribundo, que lo ha pedido.  Acude a la llamada, se abre incondicionalmente a la acción de Dios y se pone en camino.  Desde aquel momento, Vicente entra en un recorrido interior que comienza con la pregunta: ¿Qué puedo hacer?  Esta es una pregunta clave para todo voluntario.

El respeto profundo, la confianza en la persona y en Dios, la acogida, son las actitudes que él ha puesto en juego para encontrarse con el otro.  Y así vendrá el germen de la Congregación de la Misión con el sermón sobre la misericordia de Dios en el sacramento de la confesión, las confesiones de numerosísimos campesinos, para las que tuvo que pedir ayuda a los jesuitas… la marcha hacia otro lugar, dejando sus seguridades y descubriendo en Chatillon cómo la caridad existe en las personas pero necesita ser organizada… y nace así la primera cofradía de Caridad en 1617.  “Dios tocó el corazón de los oyentes de aquel sermón”, dirá más tarde.

Vicente de Paúl, junto con Luisa de Marillac son pioneros en la organización del voluntariado.  El voluntario es agente del desarrollo humano.  Busca la verdad, despierta la vida, crea relaciones, hace crecer.  Todas estas disposiciones son las que ellos fomentan en las primeras damas de la caridad (hoy AIC, asociación internacional de caridad).  Ellos les enseñan una espiritualidad evangélica, el trabajo en equipo, la organización cuidada, la formación permanente y la colaboración abierta. Es increíble el gran movimiento que comenzaron a desplegar por todas las parroquias de Francia, en donde no solo se visitaba y alimentaba a los enfermos, sino que se montaban escuelitas, pequeños centros de acogida para niños sin familia, catequesis, formación.

Ha sido ésta una jornada en la que hemos descubierto que, solamente entrando en la experiencia de la misericordia de Dios en nuestra vida, podremos descubrir al otro, a la persona que sufre y tiene necesidades, y seremos capaces de responder a nuestra vez con misericordia.  Nunca debe dejar de resonar en nosotros la pregunta: ¿Qué puedo hacer?

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Participantes en las jornadas