¡Eres un regalo!


Abrió la puerta y miró hacia el cartel que habían colocado a la entrada de su residencia, el Centro de acogida de menores “San Juan Bautista” de Valencia. La mochila le pesaba , llevaba el abrigo desabrochado y el pelo algo despeinado, después de la clase de Educación Física. El profesor les había dicho que era la mejor clase de tercero de primaria. Volvió a leer el cartel. ¡No podía creerlo! Allí estaba colocado su nombre ¡Hoy era su día! Sin casi poder reaccionar, el resto de niños se dio la vuelta para felicitarla. Algunos le dieron un abrazo. Después quien estaba en la portería y el resto de educadores y trabajadores que encontraba por el pasillo.

Al llegar a su grupo, aprovecharon el tiempo de la merienda para decirle lo que más les gustaba de ella y regalarle una tarjeta, acompañada de una gran bolsa de chuches. Mientras hablaban la puerta se abrió y aparecieron otros educadores que querían saludarla y abrazarla.

Una de las voluntarias, que había llegado aquella tarde, parecía algo desconcertada. ¿es tu cumpleaños? Le preguntó. ¡No! Y, algo nerviosa, le explicó que como estaban en Cuaresma, cada día de la semana se iba a dedicar a un niño y a un trabajador de la residencia. Ese sería su día especial y supondría una oportunidad para reconocer sus dones y expresarle, cada uno de la forma que quisiera, que es un regalo para los demás.

La tarde pasó volando. Al meterse en la cama María cerró los ojos repasando todas las palabras y abrazos recibidos. Casi sin enterarse, se quedó dormida, pensando en quién tendría la gran suerte de disfrutar de su día especial.

“El otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor”. (Carta del Papa Francisco para la Cuaresma. La idea de esta dinámica surgió, en el Equipo de Carisma del centro, tras leer la carta del Papa).