Encuentros de formación en Salamanca (II)


LA ALEGRÍA DE LA INCLUSIÓN

Hay creatividad cuando reconocemos la emergencia de capacidad en la persona, cuando entendemos la acción como camino, cuando confiamos en que el otro puede, ¡ empoderándole !. Juan Antonio Garcia Almonacid, de Cáritas Española, nos lanzó claves de reflexión que nos ayudaran a descubrir si en nuestros proyectos e intervenciones ponemos como centro a la persona y sus posibilidades o por el contrario sus limitaciones; barreras que nos impiden mirar más allá y dejar que la creatividad fluya. Seguir las huellas de cada historia de vida partiendo de lo que cada persona es realmente y no de quien creemos que es; dedicar el tiempo de escucha necesario para que pueda darse el “Encuentro” con cada persona y que éste permita el acompañamiento. Y de esta manera provocar la apertura a la utopía como ese espacio de esperanza que nos invita a soñar juntos y a plantearnos, de la mano, objetivos nuevos. Todo ello envuelto de la calidez, la cercanía y el cariño esencial para que se produzca la transformación. Sin ella los procedimientos y los procesos de calidad nos llevaran a un sin sentido. Con ella dejaremos espacio a la transcendencia, el hilo del que tirar para avanzar en el laberinto de los proyectos adaptándolos a las necesidades de cada persona.

Tres experiencias sellaron la jornada:

El Restaurante “La Trobada” (Tarrasa) un espacio de inclusión donde se comparte mesa y sobremesa. Durante 16 semanas una persona que no cuente con recursos económicos y necesite disfrutar de la comida puede hacerlo a cambio de su tiempo convertido en servicio.

El Centro Lumbre (Madrid) un proyecto intercongregacional (Salesianos e Hijas de la Caridad) completísimo que posibilita y acompaña el proceso socioeducativo hacia la autonomía y la inserción laboral de inmigrantes menores, jóvenes y adultos.

El proyecto de la Delegación de Migraciones de Nador creado para mejorar las condiciones de vida de la población subsahariana que en condiciones de vulnerabilidad extrema lucha por buscar una vida más digna. El testimonio de Sor Mª Francisca, Hija de la Caridad, sobre su experiencia de servicio en primera línea, llegó al corazón de los participantes haciendo posible que nos sobrecogiéramos ante el sufrimiento que están experimentando estos hermanos nuestros por la vulneración constante de su derechos fundamentales. La audacia que impulsa a Sor M Francisca cada día solo tiene sentido desde la fe en un Dios Padre que ama a todos sus Hijos y que nunca nos deja solos. Una fuerte llamada a no permanecer callados, ante esta realidad y a decirnos cada día que no tenemos ningún derecho a no ser felices.

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