Dinos lo que va a pasar


PASCUA DE SERVICIO / CASTELLÓN DE LA PLANA

12 ABRIL de 2017

Con una pregunta en el corazón “Dinos lo que vas a pasar” nos pusimos en Camino para vivir la Pascua de Servicio organizada por  JMV. Nos sentíamos enviados expectantes, nos invadió la duda, el miedo, el nerviosismo…, nos costó llegar, no era fácil, para nosotros era la primera vez.

Llegamos a Castellón de la Plana un grupo de 5 jóvenes y 2 Hijas de la Caridad al “Centro Social Marillac” Un espacio privilegiado para acoger y acompañar a personas sin hogar o sin red familiar,  que en situaciones de enfermedad física o psicológica, se encuentran  en situaciones de soledad y sin la cobertura necesaria  de las necesidades más básicas.

Encontramos una Comunidad de nueve Hermanas, que viven en esta Obra Social la alegría del servicio, a través de tres proyectos: Marillac, El Faro y Puente,  en donde  se acogen situaciones de grave vulnerabilidad y riesgo. Comparten todo lo que son y tienen con las personas que acompañan. Les  ofrecen desde un servicio humilde lleno de calidez y pequeños detalles, el amor preferencial que Dios siente por cada uno de ellos.

Cuando llegamos tuvimos una gran acogida, facilidades en todo, sonrisas, las Hermanas nos entregaron las llaves de la casa, nos presentaron a los personas que acompañan, nos explicaron los proyectos, nos mostraron las instalaciones, comedor, salones, habitaciones, jardín, huerto, gimnasio, cocina, lavadero…, y nos hicieron participes de la organización. Desde el primer momento nos  sentimos en casa. Las mujeres y los hombres que participan en los proyectos nos prepararon una bienvenida llena de cariño y de detalle, nos entregaron una tarjeta firmada por todos y nos impusieron  a cada uno una cruz de barro, hecha por ellos, como símbolo de  la vivencia de la Pascua 2017.

Casi sin darnos cuenta formábamos parte de un solo grupo, se respiraba un ambiente de familia y en todo momento las se mostraron  receptivos, cercanos, cariñosos, agradecidos… Qué suerte la nuestra, empezamos a experimentar lo que estaba pasando…  A través de la cercanía, el amor, el respeto, el diálogo, y el sencillo compartir, el Señor se nos hacía presente, algo maravilloso nos invadía…, en palabras no se puede explicar, abrieron sus vidas de par en par y nos dejaron entrar.

El Jueves Santo,  vivimos realmente el amor fraterno  junto a los crucificados,  ellos, nos descubrieron como detrás de su vulnerabilidad se descubren personas con dignidad, con gran corazón, con buenos sentimientos, con muchas ilusiones y muchísima FE…,  Pudimos decir como San Vicente “cuánto nos evangelizan los pobres”…, cuánto tenemos que aprender de ellos…, Por la tarde participamos en Celebración de la Eucaristía en  Parroquia de San Juan en el barrio de Tombatossals, lugar en donde comenzó esta Obra Social. Una celebración preciosa, llena de Sentido y profundo valor cristiano. Por la noche en la Parroquia del salvador vivimos con un pequeño grupo de Marillac y Hermanas de la Comunidad la Hora Santa.

El Viernes Santo,  participamos todos en el Viacrucis, recorrimos el centro de barrio calles del barrio, colaboramos en las reflexiones de cada una de las estaciones y llevando la cruz, al igual que en oficios, de la tarde.

El Sábado Santo, día de silencio y espera. Subimos con algunas de las personas acompañadas de Marillac y el equipo de la Pascua  al Desierto de las Palmas, pudimos disfrutar de un paraje y de unos paisajes extraordinarios. Las Hermanas nos prepararon unos bocatas buenísimos y personalizados, nos preguntaron  a cada uno de qué preferíamos comer, nos pusieron el nombre, una nevera con bebida fresca y agua para todo el día, como dice el Principito “encontramos un pozo en medio del desierto”   los jóvenes disfrutaron de su desierto y al atardecer compartimos los chicos y las chicas de Marillac,  los jóvenes  y las Hermanas, la experiencia vivida… sintiendo ya muy próxima la Resurrección del Señor. Todo agradecimiento, los monjes nos dejaron la capilla, salones y servicios abiertos,  facilitándonos todo para la vivencia del silencio. Al final de la jornada subieron algunas Hermanas de la Comunidad y disfrutamos todos juntos, se respiraba un ambiente de auténtica familia. Pudimos experimentar lo que nos dice el Señor constantemente. “ Amaos”.

Al bajar del Desierto nos preparamos y ensayamos para la Vigilia Pascual que fue un momento de Verdadero encuentro con el Resucitado, el Señor se nos hizo presente y rebosábamos de Alegría y de Amor. Después tuvimos fiesta con bollos, caraoke y la buena acogida de la gente del barrio y de Don José Luís, el párroco, que nos recibió con los brazos abiertos desde el primer momento.

Concluyo agradeciendo a Sor Mª Carmen Sapiña, delegada provincial de JMV esta gran oportunidad de participar con los Jóvenes en la Pascua de Servicio. A la Comunidad de las Hijas de la Caridad de  Marillac : la acogida, el cariño, el compartir con ellas, las oraciones, la actitud tan amable, el ejemplo de verdaderas siervas, la delicadeza hacia los pobres,  el cuidado, la ternura con que los tratan y el poder vivir esta Semana Santa tan conectad@s con el Dolor, con la Resurrección, con tanta Paz , Amor y Alegría.