¡ ABRACADABRA !


“¡Ven, que te enseño un truco!”- me dice Alba, súper contenta y segura de que no voy a saber cómo lo hace, mientras me enseña un vasito pequeño y su varita mágica…-“esto es tu maceta -dice-. -Imagínate que le echas tierra, ¡échale!”- y yo, sonriente, le echo tierra. -Y ahora echa unas semillas, y riégala con mucha agua…¿ya está? -Sí, sí- le digo, -¡ya está!. -Pues voy a dar unas vueltas con mi varita mágica y…¡toma! tu planta que ya ha crecido!! – y Alba se ríe viendo la cara que pongo porque la verdad que lo ha hecho muy bien y ¡han salido hojas de la macetita! Luego me hace otro truco, y otro, y luego viene Alex, que también quiere enseñarme sus trucos…y me doy cuenta de que les encanta que no me entere del truco y ¡no me entero! Se ríen y disfrutan un ratito, y yo también viéndolos reír, y sabiendo que Ángel, el mago de la Fundación Abracadabra, les ha hecho disfrutar una mañana de domingo con sus trucos, su cercanía, su sonrisa, su generosidad en la entrega de su tiempo en este día festivo.

Desde el Centro de acogida de menores “San Juan Bautista” nos sumamos a la misión y visión de la magia que tiene la Fundación Abracadabra y a uno de sus principales valores que también hacemos nuestro:

“Érase una vez, unos niños que creían en la Magia con mayúsculas. No sólo en magos, hadas y duendes, en varitas y chisteras, en hechizos y pócimas, en animales que hablan y humanos que vuelan, sino también en la Magia de la Solidaridad…La Magia que mueve montañas y conmueve hasta los corazones más endurecidos, la que te deja un buen sabor de alma y una sonrisa en los ojos, la que une sueños y voluntades y hace posibles las utopías, la que imagina, crea y construye imposibles… Esos niños, que soñaban cada noche y despertaban cada día con la Magia, se convirtieron en unos adultos empeñados en conseguir un mundo mejor: más justo, más limpio, más feliz, más solidario, más mágico… “

Muchas gracias a la Fundación y en especial a ¡Ángel Blanco!